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En casa este plato no falla nunca. Los niños lo piden, los adultos repiten, y si hago suficiente cantidad, lo que sobra del día siguiente se convierte en otra comida con Papa a la Huancaína y una proteína diferente. No tengo que cocinar nada nuevo. Esa es la magia de los Tallarines Verdes en mi cocina.
Es uno de los platos que más preparo en casa, especialmente en verano. Llegué al punto de tener una mata de albahaca en casa porque tiene todo el sentido del mundo. En temporada me da suficientes hojas para no tener que correr al supermercado cada semana, y la salsa siempre sale más fresca cuando la albahaca viene directo de la planta.
En casa de mi abuela, este plato aparecía en las reuniones familiares. Lo preparaba con carne empanada al lado, y yo lo esperaba con ganas. Este plato me trae recuerdos de la mesa llena, de familia comiendo y riendo juntos. Es un plato sencillo que carga muchos recuerdos para mí.
Los Tallarines Verdes son la versión peruana del pesto italiano, una salsa verde cremosa hecha con albahaca, espinaca, queso fresco, leche evaporada, cebolla y ajo, mezclada con pasta y servida generalmente con un corte de carne al lado.
La conexión con Italia no es casualidad. Durante los siglos XIX y XX, una ola importante de inmigrantes italianos llegó a Perú y trajo consigo su cultura culinaria. Con el tiempo esa influencia se adaptó a los ingredientes locales, y el pesto italiano se transformó en algo diferente y completamente peruano.
Lo que lo distingue del pesto clásico es la textura y el sabor. La espinaca suaviza el amargor de la albahaca, el queso fresco reemplaza al parmesano en la salsa dándole una cremosidad diferente, y la leche evaporada une todo en una salsa que es más suave y menos intensa que el pesto genovés. Se cocina en sartén antes de licuarse, lo que también cambia el perfil de sabor completamente.
Tradicionalmente con spaghetti, que es de donde viene el nombre tallarines. Pero esta salsa funciona con cualquier pasta larga. En casa la prefiero con fettuccini porque la salsa se adhiere mejor a una pasta más ancha. Prueba con lo que tengas y verás que el resultado siempre es bueno.
Los ingredientes de esta receta son fáciles de conseguir en cualquier supermercado americano con sección latina. La albahaca fresca está en la sección de hierbas, las espinacas en cualquier parte, y la leche evaporada en el pasillo de enlatados.
El queso fresco es el único que puede requerir un poco más de búsqueda. La mayoría de cadenas grandes lo tienen en la sección de quesos latinos junto a marcas como Cacique o La Vaquita. Si no lo encuentras, el queso cotija suavizado con un poco de leche extra es el sustituto más cercano.
Si tienes espacio en casa o en un balcón, considera tener una planta de albahaca. En verano produce suficientes hojas para hacer esta salsa regularmente sin depender del supermercado, y la diferencia en frescura se nota.
Blanquea las hojas rápido y pásalas a agua fría: 45 segundos en agua hirviendo es suficiente. El agua fría detiene la cocción inmediatamente y preserva ese verde intenso. Si las dejas cocer de más la salsa queda marrón y el sabor cambia.
Cocina bien la cebolla y el ajo antes de licuar: Tienen que quedar tiernos y sin sabor amargo. Fuego medio, paciencia, al menos 5 minutos. Si los licúas crudos la salsa va a tener un sabor picante y crudo que no desaparece.
Licúa hasta que no queden grumos: La textura de esta salsa tiene que ser completamente suave. Si tu licuadora no es muy potente, agrega la leche evaporada poco a poco para facilitar el proceso.
Mezcla la pasta con la salsa en la sartén: No sirvas la salsa encima de la pasta en el plato. Ponla en la sartén a fuego bajo, agrega la pasta cocida y mezcla bien para que cada fideos quede cubierto. Así el sabor se integra de verdad.
Haz más de lo que necesitas: Esta salsa guarda bien en el refrigerador hasta 3 días y lo que sobra del día siguiente con Papa a la Huancaína y otra proteína es otra comida completa sin tener que cocinar nada nuevo.
Estos son los ingredientes que usaremos para el pesto al estilo peruano, son realmente fáciles de obtener
Es importante dejar que las cebollas y ajos se caramelicen, de esta manera no tendrán un sabor tan amargo
Una vez tengas lista la salsa, la puedes mezclar con tu pasta favorita, o usarla para otra preparación, como un dressing para una ensalada, spread para un sándwich, etc.
Tradicionalmente se sirven con un corte de carne empanada al lado. En casa de mi abuela siempre era así. También funcionan con pollo a la plancha, bistec, o incluso solo con parmesano rallado encima si quieres algo más ligero.
La combinación con Papa a la Huancaína en el mismo plato es una de las mejores de la cocina peruana. Si nunca lo has probado, esa es la próxima receta que tienes que hacer.
La salsa verde se guarda en un recipiente hermético en el refrigerador hasta 3 días. Cubre la superficie con un poco de aceite de oliva para que no se oxide y mantenga el color. Recalienta a fuego bajo en una sartén con un chorrito de leche si queda muy espesa. La pasta ya mezclada con la salsa también guarda bien, aunque los fideos absorben la salsa overnight y quedan más densos al día siguiente.
El pesto italiano clásico lleva albahaca, piñones, parmesano, ajo y aceite de oliva, y no se cocina. El pesto peruano lleva espinaca para suavizar el sabor de la albahaca, queso fresco en lugar de parmesano, leche evaporada para la cremosidad, y se cocina en sartén antes de licuarse. El resultado es una salsa más suave, más cremosa y con un sabor de albahaca menos intenso.
Puedes, pero la espinaca cumple dos funciones: suaviza el amargor de la albahaca y estabiliza el color verde. Sin ella la salsa puede quedar más intensa y oxidarse más rápido. Si no tienes espinaca usa más albahaca y ajusta la leche para suavizar el sabor.
Técnicamente sí, pero el resultado no es el mismo. La leche evaporada tiene una concentración y un sabor ligeramente más dulce que le da a la salsa su cuerpo característico. Con leche normal la salsa queda más líquida y menos cremosa.
Sí. Congela la salsa sola sin mezclar con pasta en un recipiente hermético hasta por 2 meses. Descongela en el refrigerador toda la noche y recalienta a fuego bajo con un poco de leche si quedó muy espesa.
Déjame un comentario abajo, Me encantaría saber cómo te quedó. Encuéntrame en Instagram como @ChewingHappiness. Y si quieres armar el plato completo, la Papa a la Huancaína va perfecta al lado.
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