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La última vez que mi Abuelo Tito comió Turrón, fui yo quien lo preparó.
No lo planifiqué como algo especial. Ya nos acercábamos a octubre, el mes Morado, y él llevaba meses enfermo y estaba antojado de turrón. Él siempre lo compraba, por peso: un bloque de una libra solo para él.
Cuando probó mi receta de Turrón de Doña Pepa, se sorprendió de que su nieto pudiera hacer algo así. Lo aprobó con una sonrisa. Por un instante estaba feliz.
Unos meses después, falleció.
Esta receta la dedico a él. Al Abuelo Tito, que cada octubre esperaba su turrón como quien espera una fiesta. Sé que en el cielo está comiendo muchos.
Si eres un Peruano y estas fuera de casa, sabes exactamente lo que es este postre. Si eres nuevo en la cocina peruana, bienvenido, te vas a enamorar.
El Turrón de Doña Pepa es un postre peruano hecho de capas de masa arenosa con sabor a anís, unidas por una miel espesa de chancaca con frutas y especias, y decorado con grajeas de colores encima.
Se vende todo el año en el Perú, pero en octubre se consume como loco. Octubre es el mes Morado, el mes del Señor de los Milagros, cuando los peruanos se visten de morado, rezan en procesión y compran Turrón en cada esquina. Es un postre que tiene historia, tiene fe y tiene sabor.
Muchos postres peruanos nacieron en las iglesias. Las monjas hacían ventas de pasteles para financiar sus actividades religiosas, adaptaban recetas de todo el mundo con ingredientes locales. Así llegó el Turrón a nuestras mesas.
El Turrón de Doña Pepa es un postre peruano hecho en capas de masa arenosa. Se hacen palitos o varillas individuales en un molde rectangular y se echa miel capa a capa. En esta receta yo usé láminas enteras, capas. Si bien la receta es la misma, puedes optar por hacer los «palitos» para que sea más sencillo, yo opté por hacer capas. Cualquiera de las dos maneras están correcta.
Se vende todo el año en el Perú, pero en octubre se consume como loco. Octubre es el mes Morado, el mes del Señor de los Milagros, cuando los peruanos se visten de morado, rezan en procesión y compran Turrón en cada esquina. Es un postre que tiene historia, tiene fe y tiene sabor.
Muchos postres peruanos nacieron en las iglesias. Las monjas hacían ventas de pasteles para financiar sus actividades religiosas, adaptaban recetas de todo el mundo con ingredientes locales. Así llegó el Turrón a nuestras mesas.
La chancaca (también llamada piloncillo o panela) es el ingrediente más difícil de encontrar si no estás cerca de una tienda latina. Aquí te digo dónde buscar:
Tiendas latinas o mercados hispanos: busca chancaca, piloncillo o panela en el pasillo de azúcares o repostería. En Nueva York, Nueva Jersey, Los Ángeles, Miami y Chicago la consigues sin problema.
Mercados asiáticos: muchos venden panela o azúcar morena en bloque que funciona igual.
Amazon: si no tienes tienda cerca, puedes pedir chancaca o piloncillo en línea sin problema. (link para el piloncillo/chancaca en Amazon)
La manteca vegetal la encuentras en cualquier supermercado americano (Crisco funciona bien). El anís estrella y los clavos los consigues en la sección de especias internacionales de tiendas como Walmart, Target o cualquier mercado latino.
Tuesta el anís y el sésamo antes de usarlos.
No te saltes este paso. El calor activa los aceites y el aroma cambia completamente. Lo notarás desde que abres el horno.
Deja reposar la masa al menos una hora en la nevera.
La manteca necesita ese frío para dar la textura arenosa característica. Si la horneas directo sin reposo, la masa no queda igual.
No te preocupes si la masa se rompe al sacarla del horno.
Es normal, es parte de su naturaleza. Usa las mismas migajas para parchar los huecos al armar las capas. Nadie lo va a notar una vez que le pongas la miel encima.
La miel tiene que estar fría antes de armar el Turrón.
Si la usas caliente, empapa demasiado y todo se desmorona. Déjala enfriar completamente, espesa un poco al enfriarse y se distribuye mejor.
Haz al menos 3 capas.
Esta receta da para eso. Más capas, mejor presentación y mejor equilibrio entre masa y miel en cada mordida.
Sé generoso con las chispas/grajeas.
El color es parte del Turrón. No seas tímido con la decoración, es lo que lo hace inconfundible.
El anís y el sésamo agregan sabor y aroma.
Deje que su masa repose, de lo contrario, no terminará con los mismos resultados.
Me encanta la «Miel» del Turrón, tiene tantos sabores que complementan los sabores de la masa, haciendo de este postre uno de mis favoritos.
Deja que la masa se enfríe, no te preocupes si se rompe, siempre puedes arreglarla
El Turrón se sirve a temperatura ambiente, solo o acompañado de una taza de té de manzanilla o anís. En octubre en Lima lo ves en las mesas al lado de los anticuchos y los picarones, como parte del festín del mes Morado.
Si quieres armar una mesa de postres peruanos, usa esta receta de Mazamorra Morada o Arroz con Leche.
El Turrón casero va a la nevera. Dura de 3 a 5 días bien tapado. En casa de mi familia nunca duró más de 3 horas, pero técnicamente son 5 días.
No necesita recalentarse. Se sirve a temperatura ambiente. Sácalo de la nevera unos 15 minutos antes de servir para que la miel recupere su consistencia.
La chancaca es azúcar de caña sin refinar, prensada en bloques. Tiene un sabor profundo, casi a melaza, que no tiene el azúcar normal. Puedes reemplazarla con piloncillo o panela, que son lo mismo con diferente nombre según el país. En último caso usa azúcar morena, pero el sabor no será igual.
Puedes usar mantequilla fría en la misma cantidad, pero la textura cambia un poco. La manteca vegetal da esa textura arenosa característica que tiene el Turrón tradicional. Si usas mantequilla, pon la masa más tiempo en la nevera antes de hornear.
El anís es parte de la identidad del Turrón. Sin él es otro postre. Si no te gusta el anís fuerte, reduce la cantidad a la mitad, pero no lo elimines del todo.
De 3 a 5 días en la nevera bien tapado. Con el tiempo la masa absorbe la miel y se ablanda, algunos prefieren el Turrón así, más húmedo.
Sí. La piña y la manzana en cubitos se cocinan dentro de la miel y luego se cuela todo. Las frutas no quedan en el producto final pero le dan un sabor frutal y aromático que no consigues con solo azúcar.
El Turrón de Doña Pepa es uno de esos postres que te llevan directo a un recuerdo. Para mí, siempre será el postre de mi Abuelo Tito, el que esperaba cada octubre con más emoción que nadie.
Si te animaste a hacerlo, me encantaría saber cómo te fue. Déjame una calificación de estrellas y un comentario abajo. Leo cada uno.
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